More than 70 per cent of the waste collected at Long Bay Beach, a high-traffic site for residents and cruise tourists alike in the British Virgin Islands, is plastic, much of which was not diverted before the pilot. The pilot is implemented jointly by GreenVI, the Ministry of Environment, Natural Resources, and Climate Change (MENRCC), the Department of Waste Management, and the Ministry of Health and Social Development. It applies a "Capture and Create" model, in which sorting stations on the beach, managed by beach wardens, feed material to a Fab Lab at the Tortola EcoPark. There, plastic bottle caps, bottles, and detergent jugs are turned into souvenirs, components for recycling bins, and outdoor furniture. By closing the loop between collection and local manufacturing, the pilot tackles marine litter, reduces mosquito breeding sites, and creates new, locally made products.
Plastic waste in Guyana regularly clogs the drainage canals that protect low-lying coastal communities from flooding, while also polluting nearshore waters. Under the PROMAR Project, the University of Guyana set up a pilot Circular Economy Lab on campus, led in collaboration with local schools and participating communities. The pilot established four collection hubs where residents can drop off sorted PET, HDPE, and LDPE plastics for recycling and upcycling. Collected plastic is cleaned, shredded, and turned into souvenirs and craft products by the lab technicians, and then sold through university events and local markets. Short course training on circularity and marine litter prevention, as well as the establishment of two university courses, are among the other initiatives the University has developed in advancing the Circular Economy concept in Guyana.
Much of the marine litter in St. Kitts and Nevis originates inland and is carried to the coast through ghauts and drainage channels during rainfall. Led by Clarence Fitzroy Bryant College (CFBC), in collaboration with the Solid Waste Management Corporation and the Taiwanese Technical Mission, this pilot aims to reduce plastic entering waterways and reaching the coast. It will establish schools as local recycling hubs with clearly labelled bins. Collected plastic will be processed into lumber at a laboratory on the CFBC campus. As part of their vocational training, students will gain hands-on experience collecting, sorting, and recording plastic, then learn to use the recycled lumber to make products such as park benches, hurricane shutters, and public waste bins. These products will serve practical needs in St. Kitts and Nevis while demonstrating how discarded plastic can be turned into useful goods and support a circular economy.
Markets and riverside gathering spots in Paramaribo, including Central Market, Vreedzaam Market, and Leonsberg Jetty, face waste management challenges that contribute to litter and the risk of waste entering the Suriname River. The Green Heritage Fund Suriname, in collaboration with the Ministry of Oil, Gas and Environment, the District Commissioner's Offices, and local stakeholders, implemented the pilot, which introduced paired bins for recyclables and residual waste, supported by clear signage and awareness activities. Together, these interventions aim to reduce litter, prevent plastic pollution in the river, and encourage lasting waste-separation and responsible disposal practices among vendors, residents, commuters, and visitors.
Trinidad and Tobago generates large volumes of plastic waste, much of which escapes into drains, rivers, and the sea, particularly from the food and beverage sector. This pilot is being executed by Every Bottle Back Trinidad and Tobago (EBB TT) under the PROMAR Project, with the Ministry of Planning, Economic Affairs and Development serving as the Political Partner and the Institute of Marine Affairs (IMA) as the Technical Partner for implementation. The pilot divided the demonstration area into manageable grid zones served by consistent PET drop-off points at schools, places of worship, businesses, and community centres. Trained collection teams and micro-entrepreneurs follow fixed routes, and community members receive direct payment for the PET they return. Digital tracking of volumes and participation allows the pilot to monitor its impact and estimate the leakage it prevents, offering an inclusive, scalable model for PET recovery nationwide. The pilot activities will be integrated into EBB TT's operating procedures, ensuring lasting continuation.
El piloto de economía circular de Santa Marta (Colombia) aplica diversas estrategias de gestión para reducir los flujos de materiales que llegan al mar Caribe, mejorando los servicios de gestión de residuos y mejorando la calidad de vida de los recicladores y sus familias que participan en el proyecto. Las rutas de recogida del proyecto piloto cubren 24.008 hogares, almacenes de cadena, instituciones educativas y tiendas de barrio, operados por tres organizaciones de reciclaje. Estas organizaciones permanecen activas en el piloto, centrándose en la transferencia de conocimientos después de que una organización concluyera su participación. A través de seis pilares de desarrollo, incluida la modulación financiera y la integración de las partes interesadas, el proyecto promueve la sostenibilidad y el bienestar social. Las campañas de concienciación sobre residuos marinos y reciclaje llegaron a más de 46.000 personas. En diciembre de 2023, se habrán recogido y transformado más de 3.000 toneladas de materiales, y la colaboración con el plan de envases colectivos Repack permitirá a los recicladores acceder a oportunidades de ingresos adicionales en el marco de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), lo que contribuirá a la estabilidad financiera y la calidad del servicio.
Parley for the Oceans y Cilpen Global, con el apoyo de PROMAR, han puesto en marcha una solución estratégica en la lucha contra la contaminación de los océanos. Se ha instalado una barrera fluvial (barrera flotante) en el río Yaque del Norte, en Santiago (República Dominicana). Los objetivos de este proyecto de colaboración son los siguientes: impedir que los residuos sólidos, principalmente plásticos, lleguen a los mares, salvaguardando así los ecosistemas marinos, sensibilizar a la comunidad y a sectores de la sociedad sobre los desechos marinos mediante actividades educativas en el lugar, y recopilar datos cruciales sobre el volumen de desechos que fluyen por el río. Tras ser capturados en el río, los materiales se elevan mediante una cinta transportadora, alimentada por paneles solares, y se recogen en un contenedor móvil. A continuación, Cilpen Global transporta el material a sus instalaciones para clasificar las fracciones reciclables y procesarlas. Además, la iniciativa cuenta con un espacio educativo (contenedor) que acoge a grupos de estudiantes o de la comunidad para actividades educativas y de sensibilización.
Este proyecto piloto pretende fomentar una cultura de reciclaje y concienciación medioambiental en la comunidad, respondiendo a los retos de la gestión de residuos y al aumento de los plásticos de un solo uso. A través de asociaciones estratégicas con instituciones como el Colegio Babeque, el Centro Cultural de España y la Plaza Educativa Don Bosco, se han establecido los primeros Puntos Azules (contenedores de reciclaje) en lugares clave del Gran Santo Domingo.
Los contenedores de recogida (estaciones azules) son estructuras modulares, compuestas por contenedores de 40 y 20 pies, que sirven como centros de recogida, clasificación y educación, equipados con paneles solares para la independencia energética e instalaciones de clasificación para una gestión eficiente de los residuos. A pesar de su fase inicial, el proyecto ya ha mostrado resultados prometedores, interceptando más de 231 kg de plástico en los Puntos Azules situados en el Centro Cultural Español y el Colegio Babeque, al tiempo que ha impartido más de 50 sesiones de formación de las que se han beneficiado unas 500 personas. De cara al futuro, existen importantes oportunidades de expansión y mejora, como diversificar los materiales recogidos, ampliar los Puntos Azules a otras comunidades e integrarlos con las Estaciones Azules existentes para optimizar los esfuerzos de recogida y reciclaje.
El proyecto piloto de Integración de los Desechos Marinos en los PMGIRS abarca una iniciativa global destinada a integrar de forma sistemática las medidas de gestión de los desechos marinos en los planes municipales de gestión de residuos sólidos existentes. Para empezar, se lleva a cabo una evaluación exhaustiva del estado actual de los desechos marinos, que incluye encuestas, análisis de datos y cartografía de los puntos conflictivos de desechos a lo largo de las zonas costeras. Una vez evaluada la situación, para hacer frente con eficacia a los desechos marinos, se pone en marcha un método específico. Para ello, se utilizan herramientas especiales contra los desechos marinos, incluidas en la BlueBox de PROMAR, como barreras flotantes, equipos de limpieza costera/guía de muestreo de playas y proyectos de limpieza dirigidos por la comunidad.
Al mismo tiempo, se adopta un enfoque polifacético para concienciar sobre los desechos marinos. Se trata de campañas educativas, talleres y actividades de participación comunitaria destinadas a informar a residentes, empresas y turistas sobre los efectos nocivos de los desechos marinos en los ecosistemas costeros y los medios de subsistencia. Colabora con escuelas locales, ONG y organismos gubernamentales para ampliar las actividades de divulgación y fomentar una cultura de protección del medio ambiente. Además, el proyecto piloto hace especial hincapié en la evaluación de la eficacia de estas acciones. Los indicadores clave de resultados, como el volumen de basura recogida, la reducción de los índices de acumulación de basura, los cambios en el comportamiento de los ciudadanos a la hora de deshacerse de la basura y las mejoras en la salud de los ecosistemas costeros, son objeto de un seguimiento minucioso y de un informe de evaluación.